En primer lugar, debemos escoger un cuadro de un
autor creado con colores planos. A continuación, lo rehacemos con una pequeña
modificación para darle un toque personal y distintivo. Este será el trabajo
individual dentro de un grupo.
Mi elección ha sido un
cuadro de Paul Klee. La obra se llama 1914 y me ha llamado la atención porque
representa una especie de dibujo animado observando el atardecer desde un abismo.
Le he modificado el color, ya que es una obra con colores neutros y cálidos, le
he introducido colores de gama fría. Aun así, no pierde su esencia y queda un
ambiente bastante cálido.
También me parece interesante
para trabajarla con los niños, ya que esta especie de caricatura les puede
llamar más la atención que una obra inanimada.
Con la mezcla de los siguientes colores he conseguido otros nuevos que dan a la obra un aire diferente.


La actividad a llevar a cabo con el grupo será la selección de uno de los trabajos individuales para llevarlo a uno de los ventanales y crearlo a lo grande.
Los materiales utilizados son sencillos de conseguir
y de precio asequible.
Es una actividad muy interesante para trabajar con
los niños ya que los sumerges en el mundo del arte, donde conocerán artistas
históricos, contemporáneos y actuales, y pueden crear y personalizar el espacio.
Mediante este trabajo se fomenta la participación,
cooperación y colaboración, aumenta la capacidad de concentración, observación
y control de movimiento, se adquiere un aumento en la motricidad fina y gruesa,
aprenden a seleccionar, distinguir y discriminar colores y formas, aumenta la
capacidad de creación y libera la imaginación.