¡Es la hora de pringarlos, ensuciarnos y disfrutar
como niños!
Nunca mejor dicho: a los niños les encanta mancharse
y eso es algo necesario para su proceso de aprendizaje y de desarrollo. Un niño
más feliz jugando con tierra y agua que con el juguete más caro del mercado.
Por ello, en nuestra siguiente práctica vamos a
realizar moldes con barro y escayola. Podemos elegir entre realizar el molde de
las manos, los pies o incluso el rostro (algo bastante complicado dada la
ternura facial).
Es una actividad creativa con la que un niño adquiere
hábitos de higiene, comparte, manipula, toca al compañero/a, conoce a los
demás, aumenta la capacidad de concentración y la motricidad fina y gruesa,
adquiriendo fuerza en dedos y manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario